Los factores que hacen que las personas se conviertan en consumidores

Decir que la sociedad, es consumista, es decir una gran verdad. Para vivir, las personas, necesitamos comprar. Casas, alimentos, energía eléctrica, ropa…y un sin fin de artículos, que son necesarios para que el ser humano, pueda vivir satisfactoriamente.

Los consumidores, se distribuyen, en varias familias económicas. Cada una de ellas, representa un papel diferente, pero todas influyen en el mercado económico.

Los empresarios, son los encargados de establecer la actividad productiva. Su principal función, es crear dentro del mercado, los bienes y servicios, para satisfacer las necesidades de los consumidores. Es el agente encargado, de crear y proporcionar a la sociedad, los artículos que necesiten para vivir. Aunque hay que aclarar, que el empresario, también es consumidor, puesto que necesita también, consumir esos bienes y servicios, que él mismo produce.

Los trabajadores, son los encargados, de sacar adelante la actividad productiva de los empresarios. Es el segundo eslabón, de la cadena de productividad. Se encargan principalmente, de llevar a cabo la tarea de crear, y distribuir, los distintos bienes y servicios. Por supuesto que este grupo, también es consumidor.

Los rentistas, por su parte, son las personas que viven de rentas. Esto quiere decir, que su principal sustento, no lo forma un salario, sino que el alquiler de diferentes inmuebles, les aportan dinero suficiente para vivir. La industria petroquímica en España es un claro ejemplo de ello.

Por último, el grupo más amplio. Los consumidores estrictos, son aquellas personas que no pertenecen a ninguno de los tres grupos anteriores, pero aun así, participan, en la cadena productiva. Un claro ejemplo, son los estudiantes, o jubilados. Son personas que no están trabajando, pero que necesitan consumir.

Con el paso del tiempo, el consumo, se ha extendido como si fuera una actividad como tal. El consumo en sus inicios, era conocido como una actividad, en la que la sociedad compraba los elementos necesarios para vivir. Pero, con la evolución, llegó la innovación. Millones de productos, inundaron el mercado. Entonces, apareció, un nuevo concepto. Un comprador compulsivo, es aquella persona que compra cualquier tipo de bien o servicio, sin necesitarlo. Comprar por el simple hecho de hacerlo. El ejemplo más extendido, es el de los compradores de ropa. Personas que se entretienen visitando tiendas de moda, y gastando altas sumas de dinero, en cualquier prenda. Como la subida de la tarifa de la luz.

La publicidad, es el ingrediente que más influye en la sociedad para convertirla en consumidora. A través de los diferentes medios, los anunciantes, consiguen crear necesidades en las personas, que realmente no tienen. Por ejemplo, los anuncios de coches de lujo. Tener un vehículo, es necesario para el desplazamiento de muchas personas, pero un coche de lujo, no hace tanta falta.

Por este motivo, cada consumidor tiene que tener muy claras sus preferencias, y en qué puede gastarse el dinero, y en qué no. Se trata de establecer unas prioridades, y no salirse de ellas, para no derrochar en cosas innecesarias.