Triunfar en internet

Destacar en la maraña de webs y redes sociales es complicado, y mucho más aún tener éxito. Todo depende de los objetivos que se marque cada cual. Sacar adelante la página web de un negocio pequeño y que tenga un buen número de visitas será triunfar para unos; tener miles de seguidores en Twitter o hacer un vídeo que se convierta en viral lo será para otros. La suerte existe, pero cada vez menos, si se habla de Internet.

Conseguir al cliente o que las personas a las que se les quiere hacer llegar un mensaje presten la suficiente atención es lo más delicado. Será posible si uno sabe dirigirse a ellos. Por eso es importante tener claro a quién está destinado lo que se fabrica y cuál es la mejor forma de comunicarlo. Hay que explicarle al target qué cosas nuevas se aportan, el valor añadido de los contenidos que se quieren hacer públicos. Una tarea que requiere esfuerzo y dedicación, pero, si se piensa bien esa estrategia, habrá mucho ganado para que al menos los receptores conozcan en profundidad qué se les ofrece y si les interesa o no.

El canal para llegar al público es fundamental. Esto conlleva exponer de la mejor manera posible las características con las que el productor quiere ser asociado. Dependiendo de la elección que se haga, el producto será más aceptado o quedará en nada. Desde el punto de vista empresarial, se trata de saber cuál es el punto fuerte y explotarlo. Por ejemplo, la distribución gratuita o la calidad y la originalidad de lo que se vende. Todo se resume en la imagen que se proyecta. Aquí entran en juego el diseño de la página web o aplicación y la manera de acceder a los contenidos. Y, por otro lado, el lenguaje que se va a emplear para informar a los clientes. Se presupone que el respeto y la corrección deben estar siempre presentes a la hora de dirigirse a la gente, también en el mundo online. Eso no está reñido con la originalidad ni la cercanía, siempre y cuando se pretenda que esas sean algunas de las señas de identidad de la estrategia.

Las redes sociales son la herramienta perfecta para darse a conocer, pero antes de lanzarse hay que conocer los códigos: llenar los muros de Facebook o escribir miles de tuits cada día no ayuda en absoluto a que algo funcione en la red, más bien al contrario. Marcarse un calendario para semanalmente actualizar los contenidos es la mejor opción; pasado el tiempo se conseguirán buenos resultados y los interesados compartirán y recomendarán lo que se intenta vender, por eso mucho ojo con las reseñas negativas en Google Maps.

Las prisas no son buena opción para sacar adelante los objetivos. Aunque, si se quiere triunfar por la vía de la mala reputación, hay muchos ejemplos que dan ideas de cómo ser el rey de la red en cuestión de segundos. Ahí está el caso de la cadena Domino’s Pizza y el vídeo de YouTube de dos de sus empleados añadiendo a unos pedidos un “toque especial”. La empresa tuvo que replantear su estrategia y le ha costado tiempo reponerse del asunto.